
Muchos de los lectores del blog reconoceran la figura de Julia en la foto de al lado, la cual apoyándose en la pared con unos cuantos libros en sus brazos parece que está esperando a algo o a alguien en la calle del Pez en Madrid.
Bueno, pues según una
reciente campaña que se está difundiendo por varios medios de comunicación, la espera de Julia ha sido finalmente recompensada ya que "sus hijas y las hijas de sus hijas no tendrán que ser sus victimas". Y es que de forma directa y con bastante carga emocional este anuncio hace referencia al "principio del fin del cancer de cuello de útero" y solicita la participación de hombres y mujeres en dicha página web para construir un monumento por este motivo.
Pero Julia, una mujer que alrededor de 1840 ya acudía a las clases de la cercana Universidad Central (disfrazada de chico, por cierto), nunca se conformó con lo que los demás le contaban y revisó los apuntes que llevaba a su cintura. Por un lado, encontró
información apoyada por las seis sociedades científicas que apoyaban la mencionada campaña; este documento recomienda las revisiones ginecológicas de forma periódica además de la vacunación de las adolescentes contra los tipos mas frecuentes de virus del papiloma humano (causa necesaria pero no suficiente para el desarrollo del cancer de cuello de útero). Por otro lado, llegó a sus manos una
declaración de la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria que aunque estaba de acuerdo en la eficacia, seguridad y manejabilidad de la vacuna, aportaba dudas sobre su impacto en la salud de la población dado el escaso tiempo de seguimiento de los estudios sobre la vacuna (6 años el de mayor duración) frente a la larga historia natural de la enfermedad (30 a 50 años). Tirando de este último hilo, accedió en internet a una declaración firmada por más de 3500 personas que solicitan una
moratoria en la aplicación de la vacuna del virus del papiloma humano en España.
Finalmente, Julia ha tomado su decisión a este respecto, al igual que lo hicieron y lo harán otras muchas mujeres y hombres. Puesto que, como hemos hablado en otros lugares de este blog, el
empowerment sanitario es un elemento clave para conseguir la
sostenibilidad de nuestro sistema sanitario. Así sea.