domingo, enero 16, 2011

Informe SESPAS 2010: Salud en todas las políticas

Finalmente ha llegado, con algo de retraso pero ya está aquí: el Informe que la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria elabora cada 2 años en torno a grandes temas y debates sanitarios y sociales; informe que busca influir decisivamente sobre las políticas y el desarrollo de estrategias hacia la salud de la población.

En 2010 se retoma lo que ya avanzaba el Informe de 2008, y es que la salud pública moderna necesita de un enfoque de gran angular, dentro y fuera del sistema sanitario, para producir mejoras evidentes en la salud de todas y todos los ciudadanos.
La mejora de la salud de la población, especialmente en aquellos países con un sistema sanitario de cobertura universal, como es nuestro Sistema Nacional de Salud, es atribuible en gran parte a políticas e intervenciones externas al sistema sanitario. Este hecho se puede visualizar si se imagina que alrededor de los individuos se disponen los determinantes de la salud en diferentes niveles, desde los más cercanos al individuo (factores genéticos o estilos de vida) hasta los niveles más alejados (generalmente políticas nacionales o supranacionales), aunque casi todos ellos no relacionados directamente con las acciones de los servicios sanitarios. Dahlgren y Whitehead lo describen con el siguiente modelo.


Así, el principio de Salud en todas las políticas supone identificar y actuar sobre los determinantes de la salud presentes en ámbitos no sanitarios, tales como la educación, el mercado laboral, el urbanismo, la vivienda o las políticas de inmigración, entre otros, en los cuales se generan o transmiten desigualdades sociales.
El Informe SESPAS 2010 se pone como reto la incorporación de este principio en la práctica de la salud pública, además de profundizar en la relación entre el sistema sanitario y la salud pública, las políticas intersectoriales de salud pública y los temas transversales de salud pública más "candentes" (formación, información, investigación, evaluación y ética en las políticas de salud pública).

viernes, enero 07, 2011

Mi vida sin ti

Desde que hace apenas una semana se publicara en el BOE la Ley 42/2010, de 30 de diciembre, por la que se modifica la Ley 28/2005, de 26 de diciembre, de medidas sanitarias frente al tabaquismo y reguladora de la venta, el suministro, el consumo y la publicidad de los productos del tabaco llevaba dándole vueltas a publicar un post sobre este importante hito para la salud pública en España.
Y es que la anterior Ley con 5 años de vida ha ido progresivamente quedándose corta y finalmente la sociedad de forma mayoritaria, a través del congreso y el empuje de la sociedad civil, se ha regalado en este año nuevo una norma más restrictiva que termina por dar mayor protagonismo a las políticas de protección de la salud contra el tabaquismo frente a otras como las políticas recaudatorias del consumo del tabaco o las políticas de fomento de la agricultura tabacalera.

En estos días me ha llamado poderosamente la atención como en el hospital en el que trabajo se ven menos fumadores que antes dentro del recinto hospitalario; los trabajadores y pacientes de forma disciplinada y mayoritaria han optado por salir a fumar a las afueras del hospital y sólo algunos se declaran en rebeldía dentro del recinto y fuman al aire libre a la vista de todos.
El cambio en la noche madrileña también es reseñable. Estos primeros días de enero se respira en los bares un ambiente saludable y sin humos, en los restaurantes puedes comer sin que el humo del vecino te estropee el sabor de la comida, y una vez que llegas de vuelta a casa no tienes porque tirar la ropa directamente a la lavadora ni darte una ducha para tener sueños sin malos olores.

La Ley está teniendo ya resultados evidentes pero esto no impide que la sociedad civil opte por un enfoque más integral que no sólo abarca la legislación normativa prohibiendo el consumo del tabaco en espacios cerrados públicos sino también estrategias de promoción de la salud y educación para la salud. En este sentido se anuncia la iniciativa "Mi Vida Sin Ti" que es un proyecto colaborativo para mejorar la salud del ciudadano y colaborar con los profesionales sanitarios en el abordaje del tabaquismo.

En marcha desde el 10 de enero en: http://mividasinti.es

miércoles, diciembre 08, 2010

Efectos colaterales de la Libre Elección sanitaria madrileña

El pasado 1 de diciembre entró en vigor en la Comunidad de Madrid el ejercicio de la libertad de elección en Atención Especializada de acuerdo a lo establecido por la escueta Ley 6/2009, de 16 de noviembre, de Libertad de Elección en la Sanidad de la Comunidad de Madrid.
Previamente, el día 15 de octubre, había entrado en vigor el ejercicio de la libertad de elección en Atención Primaria, de cuyo funcionamiento se escriben y han escrito ríos de tinta en la blogosfera sanitaria.

En el conjunto de propaganda pre-electoral que pretende "vender" a la ciudadanía las bondades de este "nuevo" sistema con vistas a las próximas elecciones autonómicas se está dando un gran peso al principio de la libertad de elección, y como de esta manera "Madrid es la Primera Región que permite elegir a sus ciudadanos".
Si quitamos los adornos de propaganda pre-electoral y analizamos lo que conlleva el fomento de la libertad de elección en relación al principio de autonomía podemos estar acuerdo que es un paso más en conseguir que el sistema sanitario se oriente a las preferencias de los ciudadanos estimulando el empowerment individual en relación a la atención sanitaria. En cambio, lo que parece positivo a nivel individual puede colisionar con el principio de justicia dado que la política regional de estas últimas legislaturas se ha basado en la construcción de nuevas y numerosas estructuras hospitalarias y con la libre elección se puede facilitar el abuso de forma indefinida del sistema sanitario con sucesivos cambios de médico de familia o médico de hospital. Y no perdamos de vista que en nuestro estado del bienestar los recursos son limitados y cuando en la relación médico-paciente los principios de beneficencia y de autonomía entran en conflicto es el principio de justicia el que entra en juego para mediar entre ellos. No lo he calculado pero un sistema sanitario en el que se puede elegir sin limitaciones médico y hospital no debe ser muy barato en sus costes y tampoco sostenible para las futuras generaciones. Además el haber renunciado en la Comunidad de Madrid a controlar la demanda sanitaria de sus ciudadanos parece cuando menos temerario. ¿Recibirán los hijos de nuestros hijos este estado del bienestar?

Pero detrás de la libre elección hay efectos colaterales claramente positivos como es el hecho de que por primera vez en Madrid es posible conocer en una web de acceso público cuáles son los profesionales sanitarios que trabajan en el sistema sanitario madrileño. Bien es verdad que por ahora son pocas las especialidades y tampoco incluyen a la totalidad de los médicos adscritos a ese servicio especializado y hospital, pero es un avance muy importante en el principio de la transparencia de la administración pública. Todo médico al trabajar en un sistema público de salud adquiere una responsabilidad para con la sociedad y hasta ahora se encontraba escondido por las dudas de la administración a la hora de hacer pública esta información. Aunque esta web sea el resultado de la libertad de elección sanitaria seguro que obligará en el futuro a exponer públicamente una mejor información sobre las prestaciones a las que tiene derecho el ciudadano dentro de los sistemas de salud. Esta información junto al resto de herramientas que la administración pública puede utilizar supone desde mi punto de vista un gran paso para mejorar la calidad percibida de los ciudadanos madrileños para con su sistema sanitario.

domingo, noviembre 14, 2010

Medicina Preventiva y Salud Pública: Encuentros y desencuentros

El pasado verano destacó en el ámbito sanitario por el hecho de que el proyecto de troncalidad de especialidades médicas fue muy contestado por parte de los colectivos profesionales que la autoridad sanitaria quiere troncalizar.

El caso de Medicina Preventiva y Salud Pública ha sido y sigue siendo una historia de desencuentros muy particular. Así el último ejemplo ha sido la disparidad de opiniones que han generado los planes ministeriales entre las sociedades que acogen a los especialistas de Medicina Preventiva y Salud Pública. De una parte, un colectivo de especialistas vería con buenos ojos la intención de convertirla en una especialidad multiprofesional, a la que podrían acceder no sólo los titulados médicos, sino otros profesionales, como enfermeros, farmacéuticos y veterinarios; mientras que enfrente, otra parte del colectivo defiende la raíz médica de la especialidad y, aunque reconoce su carácter multidisciplinar, cree que su ámbito natural de actuación es el hospitalario. Más aún, el colectivo de residentes de la especialidad defiende una tercera postura en la que reclaman se valore el mecanismo para que la formación especializada de MPySP se sitúe en el tronco médico manteniendo el grueso del programa de formación vigente.
Para hacer más controvertido este debate, hay que sumar a la situación actual la preocupante ausencia de información oficial sobre los avances del proyecto normativo de troncalidad así como la publicación del Anteproyecto de la Ley General de Salud Pública quién en sus artículos 133, 134 y 135 intenta tímidamente desarrollar las bases comunes dentro del SNS para la formación y el desarrollo profesional en salud pública.

De todo lo anterior, se pueden sacar muchas reflexiones, pero la que en este caso me interesa es la posibilidad de que el matrimonio entre la medicina preventiva hospitalaria y la salud pública no hospitalaria esté pasando una mala racha. ¿Hay verdaderamente motivos para el divorcio? ¿Pueden y deben alterarse las relaciones paterno filiales para con los hijos comunes, es decir, los residentes de la especialidad?

Desde mi punto de vista creo que no hay motivos para la separación sino todo lo contrario. La medicina preventiva hospitalaria no debe vivir aislada en su burbuja del hospital y necesita, para el efectivo cumplimiento de sus funciones, de la interacción y colaboración con el resto de especialidades hospitalarias y también con las especialidades de atención primaria así como con los servicios de salud pública. La limitación que supondría la separación de la salud pública no hospitalaria perjudicaría en el nuevo escenario a especialistas y residentes que desarrollan su actividad en el ámbito de la atención especializada puesto que éstos perderían el valor añadido que supone el contacto con el ámbito comunitario.
Por otra parte, la salud pública no hospitalaria necesita de las raíces médicas para afrontar con éxito la interacción con el sistema sanitario, el cual está dominado mayoritariamente por el enfoque hospitalocentrista. Aun más, la formación en salud pública para médicos no puede obviar la fuerte atracción que el hospital ejerce a la hora de que los recién licenciados y futuros especialistas elijan plaza de formación especializada.

Y finalmente, los residentes merecen seguir teniendo las oportunidades que la cohabitación entre ambos mundos produce. De tal manera que cada residente pueda buscar con la ayuda de su tutor y en el marco de la formación especializada el itinerario formativo que más se adapte a su proyecto profesional.
Para muestra de la potencialidad que hoy en día supone este matrimonio valga como ejemplo el nuevo Encuentro de Residentes de Medicina Preventiva y Salud Pública, esta vez el noveno, que las futuras generaciones de especialistas han organizado este pasado fin de semana. ¡Enhorabuena! El trabajo colectivo como fruto de la unión de la medicina preventiva y la salud pública es todo un ejemplo para las sociedades científicas que dicen representar a nuestro heterogéneo colectivo profesional. La estrategia de Divide y vencerás no es en este caso la mejor opción sino todo lo contrario.